Detener la guerra, no justificarla
Cristina Pintos
By: Cristina Pintos
Saturday, February 29, 2020

Si un tema es constante en las historias de las naciones son las guerras; países se han desarrollado económicamente a partir del “negocio” de la guerra, justificándola desde los escritos de Santo Tomás, quien consideraba que la guerra podía considerarse justa si reunía tres requisitos: poseer una buena intención, ser decretada por una autoridad competente y donde el objetivo era el “bien común”.


Estos tres puntos sirvieron para que muchas guerras se llevaran a cabo.


Hoy en día, las guerras no sólo se libran en los campos de batalla: las calles, las familias y en interior de cada uno llegan a desarrollarse. También surgen guerras sin el nombre de guerras que generan entre la sociedad una mayor angustia debido a que no se les reconoce como tal.


Entender las guerras ya no es suficiente, es necesario; a diferencia de los poetas griegos, quienes abrieron el camino a la comprensión de la locura guerrera con los mitos en los cuales reflexionaban acerca de sus problemas, actualmente se difunde más la guerra, así como sus consecuencias lo que fomenta, a su vez, más actividades violentas.


Definitivamente la guerra es una locura y el caso de Dionisio lo ejemplifica muy bien debido a que no se le reconocía su procedencia, existía un rumor cuestionando su paternidad inmortal por parte de Zeus, convirtiéndose en un hijo sin padre con una identidad sexual confundida con el fin de salvarle la vida.


La propia historia de Dionisio lo afectó de locura y empezó a guerrear, manifestando el carácter loco de tal actividad humana. Pero en la guerra no existen vencedores y la venganza se manifiesta una y otra vez. Por lo tal, la locura de Dionisio consistía en guerrear para vengar la temprana afrenta a su linaje, a su propio ser.


El desconocer su propio origen llevó a Dionisio a la locura, pero no fue hasta que pudo repetir con Perseo el drama original y obtener el reconocimiento tan anhelado que logró curarse.


La guerra interna suele ser encubierta, no es visible pero los síntomas la revelan. En este tipo de guerra tampoco existe un ganador y lo que se busca es detenerla; el enemigo es el propio espejo y reacciona según nosotros mismos se lo hemos permitido.


El psicoanálisis permite detener al guerrero, soportar la angustia y “poder pasar a otra cosa” descifrando los síntomas y mediante el pasaje al acto.


cristina.pintos@hotmail.com