La verdad abismal
Cristina Pintos
By: Cristina Pintos
 
Tuesday, February 25, 2020

En ocasiones, encontrar la verdad no loga liberarnos de la manera que nos gustaría, pero si puede permitir descubrir, en parte, quienes somos.


El concepto de la verdad más allá de un acto de honestidad y/o sinceridad; la verdad no siempre tiene que ser verdadera y, en ocasiones, ni siquiera puede serlo. Esa adecuación del pensamiento al objeto exterior o fenómeno en cuestión no es la verdad, es lo que nos gustaría que fuese la verdad.


De esta manera, según la definición aristotélica en la lectura escolástica, en la verdad, es el pensamiento el que debe adecuarse a la cosa, independientemente (o paralelamente) a lo subjetivo que esto pueda llegar a representar para muchos.


Pero si se recuerda, lo así llamado como “subjetivo” ha representado el elemento clave para dar un nuevo impulso a la ciencia llevándola por lugares nunca antes imaginados.


El psicoanálisis, en parte, se fundamenta de estas verdades “subjetivas”: los sueños, fantasías y deseos no son más que representaciones del mundo inconsciente de la persona y son recuerdos de lo que aún no se ha dicho. Al leer su sentido oculto de estos fenómenos que aparentan no tener sentido alguno, la verdad emerge y, por lo tanto, la consciencia.


Considerar que no se puede pensar de manera objetiva y subjetiva al mismo tiempo, no representa más que un obstáculo para el mismo pensar. La verdad es y tiene que ser objetiva-subjetiva.


Es común que nosotros encontremos una verdad en el momento en el cual la intuición se adecua a determinado concepto. Este tipo de verdad es derivada, no es la originaria ni tampoco es la que se busca en el análisis.


Para Heidegger, dicha verdad originaria tiene que representar un “desocultamiento”, ser una develación veladora y mostrarse en la medida en la que se oculta.


Me pareció poética la concepción que tiene Heidegger respecto a la verdad, permite que se muestre y al mismo tiempo se oculte; invita a la lucha que se vive entre el alumbramiento y la ocultación. De manera muy sutil invita a creerla y negarla.


Para el psicoanálisis, el terreno en el que se trabaja es en el de la más estricta verdad, así era como lo consideraba Freud.


Lacan retoma el tema de la verdad y determina que el psicoanálisis no busca la adaptación, la felicidad, ni algún otro bien semejante, lo único que persigue es la verdad que busca ser entendida como una descubridora del ser que se encuentra analizándose.


La búsqueda de la verdad es lo que, en parte, nos genera ese deseo de vivir; la verdad revela ese “negativo” del deseo.


cristina.pintos@hotmail.com