La memoria: una habilidad en peligro de extinción

Martes 25 de febrero de 2020



Muchos confían en la tecnología los datos que antes almacenaban en el cerebro.



La psicóloga Annie de Acevedo recomienda qué hacer para estimular esa destreza en los niños.

Con la llegada de tantos aparatos tecnológicos cada día es menos necesario utilizar la memoria. Todo se almacena en dispositivos, ya sea el celular, el CD o una USB. Esto ocure en un momento en el que nadie se sabe el teléfono de sus padres, hijos o mejores amigos. Si llegasen a perder el celular sería terrible pues se quedarían sin ningún número al que llamar en una situación de emergencia.

Este simple hecho refleja la dependencia que tenemos todos del uso de estos artefactos. La pregunta obligada es ¿qué va a pasar con las nuevas generaciones a la que no se le estimula la memoria sino por el contrario cada día dependen más de algún medio tecnológico? No tenemos la respuesta pues hay que esperar a que crezcan, para ver qué resulta.

Lo que sí sabemos es que la memoria debe ser estimulada de manera regular y constante para que llegue a su potencial máximo e igualmente no se deteriore. Los niños deben tener hábitos que impliquen el ejercicio de la memoria a corto plazo y a largo plazo. Un buen ejemplo sería aprender las tablas de multiplicar de memoria, así como las canciones, poemas, datos históricos, etc. Lo mismo con el teléfono de los familiares, la dirección de su casa o otros datos útiles.

La memoria se puede ejercitar para evitar perderla

Tener bastantes contenidos almacenados en la memoria de trabajo nos hace más eficientes, sobre todo en el aprendizaje y en la vida cotidiana. No deje que su hijo se vuelva cómodo y dependiente en cuanto a estos elementos de memoria artificial. Ellos necesitan desarrollar toda clase de memorias. Existen muchas como la motora, la gustativa, la olfativa, la auditiva, la visual, la simbólica, la espacial, la secuencial, entre otras. Hoy en día, cuando mucho, se estimula alguna de ellas y solo cuando los hijos están pequeños. Se deben estimular todas. Y más tarde también hay que exponerlos a retos y juegos donde ejerciten esta habilidad.

El buen aprendizaje implica que graben bien en su cabeza ciertos contenidos para luego hacer una conexión entre los ya aprendidos y los nuevos. Por esta razón hay que seguir trabajándole a las memorias. La ayuda de los aparatos tecnológicos es bienvenida, pero no debe abusarse de ella. Si no se le pone límite al uso de la memoria tecnológica puede atrofiarse el desarrollo de memoria de procesos importantes para la adquisición de nuevos conocimientos. También nos puede volver lentos y poco eficientes, pues tener que buscar datos básicos, nos demora la ejecución de cualquier tarea.

El método para mejorar la memoria que no requiere ningún esfuerzo Actualmente debemos ponernos como propósito estimular las diferentes memorias de nuestros hijos. En la primera infancia, o sea en edad pre escolar, hay que motivar el aprendizaje de colores, nombres, sitios, números, etc. En la edad escolar no sobra compartir con ellos diferentes tipos de juegos orientados a desarrollar la memoria. Lo importante es que el niño de hoy esté expuesto y se le exija almacenar información útil a diario.

Hoy más que nunca hay que darle importancia a la memoria, pues sin ella peligra nuestra capacidad de aprender. Algo que también es bueno recordar es que el cerebro necesita de un sueño reparatorio profundo para que lo aprendido en el día se grabe de manera definitiva. Esto de la memoria es muy serio. ¡No hay que esperar a tener problemas para recordar!

Fuente:Semana.com